Plagios

copypaste

 

En una ocasión al dar el pésame por el fallecimiento de su padre a un amigo sacerdote, éste me comento que pese a ver oficiado el entierro de muchos padres, uno no sabe lo que es que se muera un padre hasta que se te muere el tuyo. Sucede con casi todo, una cosa es la teoría y otra la práctica. Uno no sabe lo que es un plagio, hasta que lo plagian. Hemos escuchado y leído mucho sobre este asunto últimamente, pero poco desde el punto de vista del plagiado.

 

Las reflexiones que se exponen a continuación están fundamentadas en la experiencia de quién suscribe, víctima de un plagio. Hace unos 5 años nos plagiaron un proyecto de ingeniería visado en el Colegio profesional correspondiente. El juez en un auto escribió: “Tal nivel de coincidencia entre la obra copiada y el original supera con creces cualquier exigencia de respeto a la propiedad intelectual; incluso siendo especialmente generosos a la hora de interpretar tal concepto”. Defender nuestros legítimos intereses y nuestra propiedad intelectual nos costó 4 años, hasta que al final se nos reconocieron nuestros derechos y se nos “compensaron” los perjuicios.

 

Que te plagien es para decirlo elegantemente una trastada. De entrada, es una falta de respeto, sientes que te toman por el pito del sereno y tu honorabilidad profesional es menospreciada. Al parecer tu trabajo no merece ser retribuido, ni tan solo ser citado. Una vez constatado fehacientemente que te han copiado, el primer y gran dilema que se presenta es si vale la pena defenderse. Consultas a personas de tu confianza y a abogados. Mayoría son las opiniones de déjalo correr, te vas a meter en un lío, es muy complicado de justificar y muy difícil de ganar. Recuerda la maldición, pleitos tengas, aunque los ganes. En el caso de referencia, además los honorarios que pretendían “ahorrarse” eran muy moderados, y se lo pretendía “ahorrar” una empresa pública, de cuyo nombre si me acuerdo, pero que no nombraré, por aquello de que se dice el pecado, pero no hace falta mencionar al pecador ni traerle a colación errores pasados y cerrados, en la era de Internet, hay derecho al olvido. Había que pleitear y con un organismo del Estado.

 

Te encuentras entre la espada y la pared o te defiendes o transmites a todo el sector, que cualquiera te puede tomar el pelo, adiós reputación profesional.  Intentas pactar un acuerdo, y te cierran las puertas en las narices. Busca y elige un abogado que quiera llevar el caso. Aquí acertamos, buenas referencias y nada mediático. Empiezas con el procedimiento judicial, lento engorroso y complicado. Hace falta un buen estratega y lo teníamos. Al principio, recuerdo que la contraparte era una empresa de titularidad pública, tuvimos la sensación de que nosotros éramos los delincuentes y no las víctimas. Parecía que les calumniábamos. Mientras seguíamos con las negociaciones, por sorpresa, presentaron en el juzgado, un peritaje de parte, que era, en mi opinión, un flagrante ataque a la profesión de ingeniero, y eso que el peritaje lo firmaba un compañero de profesión. ¡Qué mal está la ingeniería en España, mal pagada, mal considerada y muy dividida! ¡A ver para cuando llega un Colegio de Ingenieros al igual que hay un Colegio de Médicos! Tenía que haberlo denunciado al comité de deontología profesional, pero con toda sinceridad, no me sentí con fuerzas para abrir otro frente. Tenían muchos más recursos que nosotros y los usaron, aquello fue un David contra Goliat.

 

En medio del proceso se nos recomendó, por parte de empresas relacionadas, que deberíamos retirar la demanda. No lo hicimos, y de momento, no hemos vuelto a trabajar para empresas de ese sector, pese a que todas ellas saben que se reconoció que teníamos razón y que aportamos más de 20 años de experiencia en el mismo, y que los proyectos que hemos elaborado, conocimientos plasmados en el proyecto plagiado, han sido presentados en distintos congresos internacionales con una magnifica acogida, por ejemplo se nos valoró un 4,6 sobre 5 en el congreso de San Francisco de la Society of  Communications Technology Consultants International.

 

Al final con mucha tenacidad, midiendo cada paso, con buenos asesores y peritos y con una justicia que funciona, pero es lenta y excesivamente garantista para los presuntos culpables y poco para las presuntas víctimas, porque hay que demostrar que se es una víctima, conseguimos que se nos reconociese el perjuicio, justo antes de iniciarse el juicio oral.

 

Desde un punto de vista empresarial, en particular a corto plazo, defendernos, no ha sido un buen negocio, pero seguramente la alternativa era mucho peor, en particular a nivel personal, ¿qué les enseñaba a mis colaboradores y a mis hijos si nos dejábamos avasallar y robar? En el fondo es mucho más importante la íntima satisfacción personal que el dinero. Total, una maldición, plagios tengas, aunque los ganes. Ojalá me hubiese ahorrado la disyuntiva.

 

Con motivo de los supuestos plagios presidenciales, ministeriales y de políticos varios, con tristeza constato de nuevo lo tolerante que es nuestra sociedad, tanto con copiar y pegar, por igual en el mundo académico como en el profesional, como en la calidad intelectual de nuestros trabajos, proyectos y estudios. En Linkedin he llegado a leer, escrito por profesionales, que el plagio es normal que no hay que ser puritano. El plagio no tiene nada de normal. Normal, lo correcto, es citar o referenciar. El plagio puede ser una práctica habitual o extendida, pero en ningún caso es correcta. Se puede hacer una buena aportación únicamente con citas de otros, pero obviarlas no tiene cabida. Una sociedad plagiadora es una sociedad mediocre, en que la pereza y la comodidad, en su peor manifestación, la mental, se impone, cuando no se premia, y en consecuencia tiene lideres mediocres. Seguimos instalados en la picaresca del Lazarillo de Tormes.

 

Espero qué este desahogo ayude a reflexionar un poco y a despertar conciencias dormidas y como sociedad valoremos el trabajo bien hecho y lo respetemos, a la vez que exigimos gobernantes éticos, bien preparados y capaces.

 

Por solidaridad, si alguien afronta una situación parecida puede contar con mi apoyo y soporte en la medida de mis posibilidades.